Baco se llevó al Cazador hacia la mesa en la que había estado sentado antes; su copa de vino continuaba allí, todavía a medio terminar, y le ofreció asiento en una silla frente a él.
-Bien, Áquila, aún tenemos un rato hasta que Estela aparezca. Así que, cuéntame, ¿qué ha sucedido al Otro Lado? Y, por favor, no es necesario que ahorres detalles.- su luminosa sonrisa pareció iluminar de pronto el oscuro rincón en el que se habían sentado.
-Creo que no sé ni por dónde empezar. -el Cazador se echó hacia atrás en su silla, mirando alrededor como si temiese que las paredes o las columnas tuviesen oídos, o como si alguna sombría Pesadilla fuese a aparecer para atormentarle otra vez...
-El principio suele ser una buena idea en estos casos. -Baco no dejaba de sonreírle, y el Cazador no tenía demasiado claro si aquéllo era algo bueno o algo malo.
-¿Y si aún no sabemos nada sobre cómo o cuándo comenzó todo? -fijó sus ojos dorados en los ojos azules de Baco, y el antiguo dios dejó de sonreír por un instante.
-Eso, querido Cazador, es más un problema para vosotros que para mí. -se detuvo un instante para coger delicadamente su copa de vino y darle un largo trago.- Entonces cuéntame lo que puedas, o lo que sepas. Y cuándo llegue Estela veremos lo que se puede hacer al respecto.
-¿Alguna vez conociste a Nocte? Máximus Nocte. Creo que ha cruzado numerosas veces a Este Lado, y no creo que me engañe al pensar que es de los que podrían disfrutar enormemente de tu compañía.
Baco se llevó una mano de largos y finos dedos a la barbilla mirando hacia el techo con el ceño ligeramente fruncido, como si pensase durante un momento en algo que parecía escapársele.
-Mmmmm, si vino por aquí puede que no le prestase demasiada atención. -dijo fijando la mirada otra vez en los ojos del Cazador.
-Créeme, si viniese por aquí, y creo que lo ha hecho, sería bastante imposible que no te fijases en él. A su alrededor siempre parece que bailan las sombras, y su mirada suele ser tan oscura como ellas.
-¿Y sus visitas a Este Lado han tenido que ver con lo que sucedió después allí?
-No lo creo. Aunque puedo estar equivocado.
-¿Entonces qué es lo que pasó?
-Nocte se ha hecho con el control de las Pesadillas. A él se han unido algunos de los Enemigos y han tomado el control de todo al Otro Lado, expulsándonos a los que no nos hemos unido a ellos. Mantiene a Aurora y a Leo como prisioneros, o eso quiero pensar, pero también ha enviado al príncipe a Este Lado.
Baco continuaba mirándole fijamente, casi sin cambiar la expresión neutra que tenía en su rostro.
-¿Y qué es lo que buscas aquí, Cazador? No sé si hay mucho que podamos hacer, tanto yo y los míos como Estela y los suyos.
-Bueno, eso lo veremos. Quizá seáis de más ayuda de la que puedas creer.
-¿Qué necesitas exactamente? Y, lo más importante, ¿por qué iba a preocuparme a mí, o a cualquier otro de los que estamos aquí, lo que suceda en vuestras tierras? -Baco apoyó los codos en la mesa, inclinándose hacia delante para mirarle desde más cerca.- Cualquiera de esas cosas no es asunto nuestro.
-Creo que en eso te equivocas, antiguo dios. Tener a toda la población no sometida del Otro Lado a éste puede ser un problema para todos. ¿En serio crees que puedes ignorarlo simplemente y hacer como si fuesen humanos normales?
-Los Exiliados se las apañan bastante bien...
-¿Cuánto tiempo llevan los Exiliados aquí? -ahora Áquila era el que se había inclinado hacia delante y miraba a Baco fijamente con sus ojos de rapaz a escasos centímetros de su cara.- Y lo más importante: los Exiliados saben quiénes son y lo que pueden hacer. Baco, Nocte ha enviado aquí al príncipe y a otros borrándoles sus recuerdos y todo conocimiento de quiénes son o qué hacen aquí. Solo eso es un peligro enorme para todos, incluidos los tuyos y los Exiliados.
Baco pareció genuinamente sorprendido durante un momento.
-¿Y tú? -dijo al fin.- Tú pareces recordar todo bastante bien.
-Yo conseguí huir a tiempo a través del Interregno. -volvió a echarse hacia atrás en su asiento, con cierta mueca de dolor en el rostro.- Por poco no lo consigo... Y ahora necesito vuestra ayuda.
-No puedo prometerte nada, Cazador. Pero haré lo que pueda.
-Eso será más que suficiente. -Áquila esbozó una ligera sonrisa de agradecimiento; y volvió a mirar alrededor con el nerviosismo del ave de presa que espera la señal para lanzarse a la caza, justo en el momento en el que Estela Vulpes, la cabeza de los Exiliados y antigua princesa al Otro Lado, entraba en el Club Capitolino.




