La
niebla rodeaba a Yae impidiéndole ver mucho más allá de dos metros
de distancia. Miraba alrededor, con la naginata preparada, esperando.
Oyó un rumor a su derecha y se giró a tiempo para detener la carga
del samurai. La hoja de su naginata se clavó en el abdomen del
guerrero, pero no le dio tiempo a sacarla antes del ataque del
siguiente enemigo, a su espalda. Esquivó un primer golpe, saltando
hacia la izquierda mientras desenfundaba su katana. Detuvo toda una
serie de golpes y después se lanzó al ataque con movimientos
fuertes y fluidos, desequilibrando a su enemigo hasta terminar con un
golpe mortal en su costado.Yae sacó la hoja de la katana del vientre
del samurai caído.
-Señora
Kayima…-a su lado apareció el señor Tagawa con su pulcro traje de
ejecutivo-… señora Kayima…-¡Sakura!-gritó Yae. El flash blanco lo iluminó todo, y después se volvió todo negro por unos instantes mientras se quitaba el conector del interfaz de la sien izquierda-¿Qué sucede, señor Tagawa?-preguntó al recobrar conciencia del mundo real.
-Hay una llamada del presidente Norita. Parece urgente.
-Muy bien. Que me la pasen ahora mismo.
El señor Tagawa se inclinó hacia adelante a modo de despedida y salió del despacho sin darle la espalda, con la cabeza todavía ligeramente inclinada. Un piloto rojo se encendió en el teléfono sobre su escritorio. Pulsó con un dedo largo y fino el interruptor “sin manos”.
-Aquí Kayima. Es un honor recibir una llamada suya, presidente Norita-sama.-dijo con voz suave y encantadora.
-Kayima, ha llegado a nuestros oídos la posibilidad de un infiltrado en Norita High Corp.-le respondió al otro lado del aparato una voz impersonal, fría y profunda.
Los ojos de Yae se abrieron como platos, no tenía constancia de esa posibilidad. Ni siquiera tenían la más mínima sospecha.
-Ummm… Tal vez haya llegado también a sus oídos la noticia de que tengo a alguien con ese asunto.-contestó del mismo modo frío e impersonal, intentando disimular al máximo su sorpresa, y que no se notase la mentira.
Hubo un instante de silencio, y el presidente respondió:
-Por supuesto. Nos alegra ver su diligencia, señora Kayima, y que se sigue manteniendo tan bien informada como nosotros. Esperemos que eso le permita seguir muchos años en el puesto que disfruta en este momento. ¿Cuál será su guía de acción?
-Descubrir cuanto antes la veracidad de ese… “rumor”, acallarlo lo antes posible, y deshacerme limpia y rápidamente de ese individuo… en caso de que exista. O demostrar que tan sólo se trata de un simple “rumor”.
-Bien.-oyó que decía Norita-. Manténganos informados. Que pase un buen día, Kayima Yae.-y oyó el “click” del final de la llamada.
Se dejó caer en su confortable sillón de cuero negro, soltando un profundo suspiro. Se inclinó hacia adelante y cogió el auricular marcando acto seguido un número de memoria.
-¿Miles?… Necesito ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario