jueves, 18 de febrero de 2016

La pantera y el cazador

La sangre resbaló por el filo de la hoja de la espada corta y goteó desde su punta hasta el suelo, mezclándose con el polvo de la tierra a sus pies. La sacudió con fuerza una vez y una nueva salpicadura se extendió entre la mujer pantera y el cadáver del cazador de cabezas. Se agachó un momento sobre el cuerpo, pero antes de cortarle la cabeza le apartó la máscara del rostro con la punta de un pie y le estuvo observando con detenimiento. Tenía rasgos duros y afilados, ahora un poco distorsionados por la muerte, pero al menos no era nadie que pudiese reconocer. Bajó la espada sobre su cuello, y de un corte limpio, la cabeza se separó del cuello, moviéndose a penas del sitio. La sujetó por el pelo oscuro y sonrió mientras le echaba otro vistazo. De dónde había venido ése quizá viniesen más, aunque no era algo que le preocupase demasiado en ese momento, había sido lo bastante sencillo como para que no la asustase esa perspectiva. Se miró un momento los cortes que tenía en el brazo y el costado, pero no parecían nada tan grave. Hizo un nudo en el pelo de la cabeza alrededor de su propio cinturón y se encaminó de vuelta hacia el sitio dónde habían decidido parar a descansar antes de tener la impresión de que alguien les vigilaba.

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